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Nuestros hijos, sus compañeros, el alcohol y las demás drogas

Educar a nuestros hijos es una de las tareas más importantes que una persona puede desempeñar, y es la tarea para la que existe menos preparación formal. La mayoría de nosotros aprendemos a ser padres sólamente a través de la experiencia y siguiendo el ejemplo que nos dieron nuestros propios padres.

En la actualidad, el amplio consumo de alcohol y otras drogas somete a nuestros hijos a serias presiones. Francamente, muchos de nosotros necesitamos ayuda para hacer frente a esta grave amenaza para la salud y el bienestar de nuestros hijos.

A la edad de nuestros hijos el final de la Educación Primaria los amigos adquieren gran importancia. Con frecuencia, los niños se comprometerán o se interesarán por los mismos asuntos que el grupo.

La imagen que el niño tenga de sí mismo estará determinada en parte por la medida en que es aceptado por los demás niños, especialmente los más populares, los líderes. Como consecuencia, muchos “seguidores” encuentran dificultades añadidas para tomar decisiones o efectuar elecciones independientes.

Quizá éste sea el momento más importante para que los padres dediquen un mayor esfuerzo a la prevención del uso del alcohol y las demás drogas. Estos últimos años de la escuela primaria son fundamentales, pues el mayor riesgo de inicio de consumo de tabaco y alcohol va a tener lugar en los próximos años. Además, las investigaciones científicas demuestran que cuanto más joven es la persona que empieza a utilizar alcohol y otras drogas, más probable es que experimente problemas más adelante.

Por ello, sus hijos necesitan un mensaje claro en contra de las drogas, así como buena información y una fuerte motivación para resistir las presiones para tomar alcohol y otras drogas y para reforzar su determinación de mantenerse libres de ellas.

Contrarreste la influencia de los compañeros con la influencia de los padres. Refuerce sus normas y expectativas contra el uso del alcohol y drogas, de manera que sus hijos comprendan claramente que la bebida y el uso de drogas son inaceptables y que, contrariamente a lo que puedan argüir, ni “todos lo hacen”, ni el consumo de las mismas carece de riesgos.

Conozca a los amigos de sus hijos y a los padres de los amigos. Invite a los amigos de sus hijos frecuentemente a su casa. Comparta con otros padres sus expectativas de comportamiento. Trabajen juntos para desarrollar un conjunto de normas sobre “pagas”, horas de regreso, prácticas de ocio y otras actividades sociales.

Sepa dónde andan sus hijos. Si están “en casa de un amigo”, asegúrese de que usted conoce a ese amigo y a sus padres. Si están en el cine, asegúrese de que sabe a qué película van y en qué cine. Si han acudido a una fiesta interésese por la naturaleza de la misma.

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