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Enseñe
a su hijo a valorar la individualidad |
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En
un momento apropiado hable con su hijo sobre el tema de
la individualidad. Dígale qué cosas hacen a una persona
única y especial. Háblele acerca de otras personas queridas
por el niño, la abuela, su mejor amigo, la profesora favorita,
etc., pregúntele qué es lo que hace a estas personas únicas.
Pregunte también qué es lo que gusta al niño sobre sí mismo,
y mencione, igualmente, cualidades que el niño posee. Por
ejemplo, “Eres un buen amigo y tienes un gran sentido del
humor. Tienes pasatiempos interesantes y resulta agradable
hablar contigo”.
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Explore
con su hijo el significado de la palabra amistad |
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Pídale
a su hijo que haga una lista acerca de las cualidades de
“lo que es ser un amigo” y “lo que es no ser un amigo”.
Haga su propia lista. Juegue con él a identificar las caracterizaciones
en las cuáles están de acuerdo. Los siguientes son ejemplos
que pueden aparecer en tu lista:
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¿Qué
es un amigo? |
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El que entiende cuándo uno tiene un problema y quiere ayudar.

Aquel a quien le gustas tal y como eres.

El que está contigo cuando los demás se burlan de ti o te
crean problemas.
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¿Qué no es un amigo? |
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Un amigo no te juzga por tu forma de vestir o porque no
actúes como los demás.

Un amigo no trata de que hagas cosas que te van a hacer
daño o crear problemas.

Un amigo no desaparece cuando hay problemas.
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Promueva
actividades de ocio libres de alcohol |
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Existen
situaciones que favorecen la presión del grupo de compañeros
sobre el preadolescente para inducirlo a beber a una edad
temprana. Por ejemplo, el que pasen la mayor parte de su
tiempo libre en la calle, en ambientes de consumo de alcohol.
Podría ser de ayuda dedicar el tiempo libre a actividades
gratificantes libres de alcohol.
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Utilice
la presión positiva de los compañeros |
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La
presión del grupo puede también ser una fuerza positiva.
Algunos colegios o asociaciones de jóvenes promueven actividades
donde los niños apoyan los valores y cualidades positivas
de los demás. Una buena manera de ayudar a su hijo a evitar
la presión negativa por parte del grupo es fomentar este
tipo de actividades.
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Proporcione
a su hijo apoyo para decir “NO” |
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Cuando
los padres intentan educar bien a sus hijos, les enseñan
a ser amables, respetuosos y agradables. Aunque estas características
son muy importantes en la mayoría de las situaciones, no
necesariamente preparan a un joven para defender sus principios
y convicciones.
Aquellos
niños a quienes se les ha enseñado a ser amables pueden
necesitar un refuerzo paterno para decir “NO” a la presión
de los demás. Hágale saber a su hijo que hay situaciones
en las que debe exigir que se respeten sus opiniones, como
por ejemplo aquellas en las que los compañeros tratan de
forzarle a probar el alcohol u otras drogas.
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Fomente
la práctica de decir “NO” |
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Toda
la familia puede discutir acerca de la dificultad que, tanto
adultos como niños, tienen para decir “NO” a la presión
del grupo, y poner en práctica esta habilidad. Pueden incluso
ensayar diversas situaciones. Una hermana o hermano puede
mostrarle al niño cómo los jóvenes dicen “NO”. Haga que
su hijo represente el papel de alguien que trata de presionar
a los demás a beber alcohol o tomar otras drogas, y muéstrele
cómo ser firme en rechazarlo. Luego pueden invertir los
papeles. Pueden hablar sobre qué motiva a una persona o
al grupo a presionar a los demás, sobre la necesidad de
pertenecer y hacer que otros se unan a un grupo, sobre la
envidia, el miedo a ser rechazado, etc...
Este
juego puede ser un buen entrenamiento para cuando su hijo
tenga que enfrentar realmente las situaciones descritas.
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